Junín, no siempre ha sido calle, en el año 1.987 se convirtió en pasaje peatonal; un espacio libre y abierto para todos los transeúntes de la ciudad que deseen visitar un sitio amplio y acogedor, donde se encuentra una gran miscelánea. Es una zona rodeada de palmeras, árboles y flores que le dan un ambiente natural.
La variedad de sitios se construyeron allí desde hace varios años y aún permanecen. En 1930 nació el Salón de Té Astor, que mantiene su vigencia hasta hoy, "Astor es uno de los sitios más viejos conocidos en la ciudad y ofrece el mejor café y té de Medellín, es un lugar amplio en el que la atención de nosotros los visitantes es lo más importante para sus empleados" señaló Maria Eugenia Bustamante, Cliente desde hace 20 años del Té Astor.
Otro de los sitios representativos del pasaje Junín es el restaurante Versalles, un espacio clásico que vende las tradicionales empanadas argentinas y chilenas, sin dejar a un lado los churrascos, las sopas, las carnes asadas, los postres y los jugos. Algo muy particular, es que este sitio fue el primero de la ciudad en vender gaseosas y refrescos; abrió sus puertas al público el 15 de Agosto de 1.961 y desde entonces su principal característica es que ofrece al mismo tiempo, restaurante, helados y repostería.
"Yo frecuento Versalles desde mi época de noviazgo, hace 30 años, ahora vengo con mi esposa a recordar viejos tiempos y muchas veces acompañados de los hijos y los nietos. Siempre he comido las empanadas argentinas y nunca han cambiado su delicioso sabor, además los precios son al alcance del bolsillo." Afirmó Jesús Monsalve Echavarría, habitante del Barrio Boston.
En Junín no solo se encuentran lugares para comer o tomar té, existen también diferentes centros comerciales, representativos de la ciudad como es el Boulevard de Junín. Su fachada tiene un ambiente moderno y vanguardista, compuesta por los colores rojo y negro brillante, a su alrededor se encuentran dos palmeras que miden unos 4 metros aproximadamente.
Este centro comercial cuenta con 290 locales comerciales, 16 oficinas, una variedad de puntos para la prestación de servicios como zonas de comidas y juegos infantiles.
Algunos almacenes ofrecen ropas de todas las marcas, colores y tallas, es decir, para todos los gustos; y otros ofrecen artesanías, accesorios, adornos, juguetes o teléfonos celulares. Y si las personas que van allí no desean comprar este tipo de utensilios, pueden disfrutar de los restaurantes y heladerías. El Boulevard es uno de los pocos centros comerciales del centro de Medellín que ofrece compras y entretenimiento.
"El Boulevard de Junín es un sitio maravilloso, en él encuentro ropa de moda y de las marcas que me gustan, los almacenes siempre tienen las colecciones del vestuario que se esté usando y los precios son bastante asequibles" asegura Laura Carolina Giraldo, clienta de la tienda de ropa Vibraciones del Boulevard.
Junín es además una fuente de empleo para muchos vendedores que se dedican al comercio informal. Don Joaquín Roldán vende dulces y cigarrillos desde hace 5 años en el pasaje. "Mi venta inicia a las 7 de la mañana y termina a las 6 de la tarde, y al día recojo unos 20 o 30 mil pesos para el sustento de mis dos hijos y mi nieto, además me alcanza para pagar el arriendo" comenta.
Carlos Hernández vive en el barrio Enciso y desde el 2001 vende las loterías de la semana en Junín, al frente del edificio Coltejer. "Vendo hasta 50 mil pesos diarios, la gente me conoce mucho y tengo mis propios clientes" señala.
Junín es entonces, uno de los lugares más concurridos de la cuidad, es acogedor y agradable. La cultura de ir a juniniar ha permanecido por muchos años, lo que ha hecho que este pasaje se convirtiera en un símbolo citadino. Es un lugar que ofrece empleo para personas que se dedican al comercio formal o informal y al mismo tiempo proporciona distracción para aquellos que lo visitan.